La movilidad no es propaganda

La crisis de movilidad en Nuevo León no es un accidente histórico ni una simple herencia administrativa. Se profundizó bajo el gobierno de Samuel García. Las decisiones tomadas en estos años marcaron el rumbo del sistema de transporte y hoy el resultado es visible en cada traslado interminable, en cada avenida saturada y en cada ruta que no alcanza.

El colapso de una estructura en la construcción de la Línea 4 del Metro, que dejó cuatro trabajadores lesionados, no es el origen del problema. Es un síntoma. La evidencia de una ejecución que arrancó sin la claridad técnica y la transparencia que exige una obra de esa magnitud. Cuando se intervienen corredores estratégicos sin que exista certeza pública sobre la ingeniería de detalle, los estudios completos y la planeación integral, el margen de error se reduce. Y si algo falla, la confianza también.

Pero la crisis no comenzó con ese incidente. Comenzó con la crisis de camiones, con la reducción de unidades en circulación, con meses en los que el transporte público fue insuficiente y desordenado. Comenzó cuando el sistema se debilitó mientras el parque vehicular seguía creciendo. Se agravó cuando se incrementaron tarifas sin que el servicio ofreciera mejoras proporcionales. Y se profundizó cuando, en medio de ese escenario, se decidió intervenir avenidas críticas con obras simultáneas sin garantizar alternativas sólidas para absorber el impacto.

Nuevo León será sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026, con partidos en el Estadio BBVA. La evaluación internacional no será simbólica. Revisarán conectividad aeropuerto-estadio, tiempos reales de traslado, capacidad de transporte masivo y coordinación metropolitana. No evaluarán discursos.

Mientras tanto, el gobernador difundió un video en varios idiomas invitando al mundo a venir. La narrativa proyecta orden y modernidad. La experiencia diaria de miles de ciudadanos es distinta: congestionamiento estructural, transporte insuficiente y obras que agravan el tránsito antes de ofrecer soluciones.

El contraste se acentúa cuando se observa el presupuesto. De acuerdo con información publicada por El Norte, la administración estatal incrementó en 31% el gasto destinado a la imagen del gobernador respecto a lo presupuestado el año anterior. El monto aprobado fue de 566 millones de pesos; tras ampliaciones, el total modificado alcanzó 739.7 millones, con un gasto diario cercano a los 2 millones de pesos. Mientras la movilidad enfrenta desorden operativo, la promoción institucional crece.

La Línea 4 y las demás expansiones de Metrorrey pueden convertirse en infraestructura útil cuando operen con estabilidad y seguridad. El problema no es construir Metro. El problema es haber permitido que el sistema existente se deteriorara antes de lanzar megaproyectos, y no haber presentado una estrategia integral visible para mitigar el impacto en el presente.

La movilidad no es propaganda. No se resuelve con anuncios ni con producción audiovisual. Se resuelve con planeación técnica rigurosa, proyectos ejecutivos completos antes de iniciar obra, coordinación efectiva entre municipios y decisiones que prioricen operación sobre imagen.

Gobernar implica prever consecuencias. En Nuevo León, esas consecuencias hoy se traducen en tráfico, incertidumbre y desgaste ciudadano. La modernización no depende de cuántos idiomas tenga un video institucional, sino de que las personas puedan moverse con eficiencia y seguridad. Mientras eso no ocurra, la narrativa quedará subordinada a la realidad.

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